J. Molo (guitarra), Balbo (bajo), Macius (guitarra), Juanga (batería) y J. Munch (voces) fundan un proyecto al que llaman "Múdokon". Sus primeros sonidos se fundamentan en el rock nacional de mediados de los 90, intentando emular a los grupos que todos ellos escuchaban. Tras un problema administrativo, a las pocas semanas, el quinteto pasa a llamarse "Baltrot", nombre que a la larga sería definitivo.

Las andaduras del grupo fueron al principio versiones de grupos como "Los Suaves", "Reincidentes" y "Porretas". Ya desde el principio, el quinteto mostró su devoción por el directo, como lo demuestran sus directos en Valdeluz o la sala "El Tranco". Bolos en los que el grupo saboreó el gusto de los sonidos en directo aunque aún su bagaje técnico fuera muy modesto. Más tarde, comenzarían a componer temas propios como "En un Western-Bar" o "Entre la Espada y la Pared".

Y así hasta conseguir su primera maqueta autoproducida, "Mirándote de Frente" (Valparaíso de Abajo, Cuenca - 2001). Fueron ocho temas en ese estilo rockero, modestos técnicamente y grabados con medios precarios, pero realizados con mucha ilusión y esfuerzo. 

La aparición en el panorama de "Mirándote de Frente" significó, paradójicamente, el propio fin de la etapa rockera de Baltrot. Con el primer tema compuesto después del viaje a Cuenca, "Paternalismo Vital", se inició la nueva gran fase: el Kumpo Metal. El Kumpo fue el paraguas perfecto sobre el que Baltrot se escudó para generar un nuevo estilo. Un metal novedoso y original sin demasiadas ataduras que consiste sencillamente en no consistir en nada predeterminado. Baltrot decidió entonces cortar por lo sano y borrar de su repertorio todos sus temas de "Mirándote de Frente". Fue una decisión dura y comprometida, que conllevaba enmarcarse en el ostracismo en lo que a directos se refiere. La mayor consecuencia de este hecho, fue que a partir de esta fecha hubo un vacío enorme en el calendario de bolos del grupo debido a la falta de repertorio adecuado. Pero el tiempo no se desaprovecho, porque la banda se puso a componer con la intención de grabar una nueva maqueta.

Este cambio radical se notó en toda la música de Baltrot, pero especialmente afectada fue la voz. Munch cambió su manera de cantar totalmente para hacerlo más acorde al nuevo estilo. Aumento sus registros graves, mejoró sus melódicos, y se hizo grande en el directo. Creció enormemente como cantante.

Fue una buena época para el quinteto madrileño, el grupo empezó a sospechar acerca del potencial que podían atesorar. Fruto de ella se compusieron grandes temas, como "Una Rima Longitudinal" o "Ciudad Élite", en los que se fundían a la perfección ritmo, melodía y distorsión con letras con contenido y ambición de significado. Además se intentó tocar más asiduamente con el proyecto "Una Gira Longitudinal 02/03" aunque esta empresa fue limitada por la falta de repertorio propio y por el rechazo que Baltrot tenía a reincorporar temas de la anterior etapa.

Este largo idilio fue roto por la noticia de la desvinculación del cantante, J. Munch, de Baltrot debido a problemas académicos suyos, simple cuestión de prioridades. Con su marcha, Baltrot perdió un buen cantante pero sobretodo una increíble persona en todos los aspectos.

Hablamos del verano de 2003. Los cuatro miembros restantes se ponen a buscar y a hacer pruebas a todos los candidatos que pretendían entrar en la formación. Fueron muchos los que probaron, fueron muchos los estilos y las personalidades que pasaron por el local de ensayo de la calle Sangenjo, pero sólo uno fue el elegido.

Y así se incorporó MarkHos a los micros. Con un estilo muy diferente al de J. Munch, pero respetando los patrones básicos del anterior vocalista a la vez que añadía aportaciones suyas. Mucha más melodía y un estilo diferente en el directo para volver a cerrar el pentágono que se rompió a principios de ese verano de 2003.

Ya con MarkHos el grupo siguió componiendo temas, de esta época son canciones como "El Porqué de las Cosas que Brillan" o "Natural". Y en este tiempo, el quinteto decidió que era hora de terminar con su sequía en cuestión de bolos, empezar a tocar para hacer tablas y prepararse para saltos a metas más duras y competitivas.

- El pasado está escrito... el futuro es incoloro -

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